PROCESO

01 · Territorio

Todo comienza con la materia del paisaje.

Atacama, el Pacífico, la Tierra, la Patagonia y las Islas inspiran formas, texturas y memorias que luego se transforman en joyas. Cada colección nace de una observación distinta: la fuerza de la roca, el movimiento del agua, la huella del viento, la geometría del hielo o la profundidad mineral del territorio.

02 · Trazo

Antes de ser plata, cada joya fue una línea imperfecta.

El trazo es el primer gesto humano del proceso. Una línea hecha a mano, una forma que todavía no existe, una búsqueda entre lo orgánico y lo escultórico. En esta etapa aparecen las proporciones, los vacíos, los relieves y la personalidad de cada pieza.

03 · Diseño y volumen

El dibujo se transforma en volumen.

A partir del boceto, la pieza comienza a tomar cuerpo. Se definen sus curvas, espesores, alturas, texturas y zonas de contacto con la piel. Cada anillo, aro o colgante se piensa como una pequeña escultura portable: una forma que debe ser bella, expresiva y habitable.

04 · Modelado y prueba

La joya pasa del papel al modelo.

El diseño se trabaja digitalmente o mediante pruebas físicas para revisar proporciones, calce, presencia y detalles. Esta etapa permite ajustar la forma antes de llevarla a la materia final, cuidando que la pieza conserve su fuerza visual y sea cómoda de usar.

05 · Fundición en plata 950

La forma se transforma en metal.

Cada pieza se produce en plata 950 mediante procesos de fundición y trabajo artesanal. La plata permite recibir textura, reflejar luz y conservar la nobleza de una joya pensada para durar. Algunas piezas incorporan esmalte o color para expresar profundidad, agua, cielo o memoria territorial.

06 · Terminación manual

La joya se termina a mano.

Pulido, textura, brillo, contraste y detalles finales se trabajan cuidadosamente para revelar el carácter de cada pieza. Algunas superficies quedan suaves y luminosas; otras conservan relieves, huellas o rugosidades que recuerdan su origen material.

07 · Joya final

La pieza está lista para habitar el cuerpo.

Cada joya de Trazo Austral es una escultura portable: una forma nacida del territorio, transformada por el diseño y terminada en plata 950. No es solo un accesorio; es una memoria material que acompaña a quien la lleva.

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